martes 10 de noviembre de 2009

Cómo saber si le gusto a un hombre

En el juego de la seducción las cosas no son blanco y negro, sino toda una gama de grises, donde hay infinitas posibilidades. Por eso, nunca sabemos con 100% de certeza si le gustamos a alguien. No podemos preguntar, porque esa persona lo negaría y nosotros quedaríamos como unos tontos. Entonces, sólo queda jugar, insinuarse y calibrar la actitud del otro frente a nuestros avances.


Yo recuerdo a mi primer novio. Éramos tan solo unos adolescentes, compañeros del salón. Nos fuimos haciendo muy buenos amigos, estudiábamos juntos, compartíamos los recreos y las actividades extracurriculares. Nunca noté nada más que una bonita amistad. Pero el día en que me le insinué, las cosas cambiaron. Él me mostró su lado más vulnerable, me miraba con los ojos de amor, algo que nunca había hecho anteriormente. El chico estaba perdidamente enamorado de mí, sin embargo, como todo macho que se respeta, no había dado el paso hasta estar seguro de mis señales.


Ahora con J., las cosas son algo similares. Nosotros nos hemos hecho super buenos amigos, después de tanto tiempo de trabajar juntos en la asociación y en nuestras consultorías. Nos tratamos con confianza y complicidad, pasándola muy bien. Él se muestra amable conmigo, me carga el laptop, me abre la puerta, camina del lado de afuera de la acera, hasta me trajo un vaso de jugo que no le había pedido. También me ha llevado a dónde le he pedido, y hace caso de mis sugerencias. Todo esto son señales de que yo le agrado y él me estima.


No obstante, un día me percaté de que él me miraba el escote o las piernas, embobado. Creo que esto es normal para un hombre, babearse por los encantos de una mujer hermosa. En otras ocasiones, pareciera que yo no le importara, y me trata como a una más del grupo.


Hasta aquí, podemos decir que son señales de una bonita amistad. Pero por otro lado, he notado que cuando hemos salido a algún restaurante, él manosea con nerviosismo el salero y el pimentero que están sobre la mesa. ¿Por qué lo hace? ¿Es sólo ansiedad o es que yo lo pongo nervioso?


Lo último fue en la clausura del pasado congreso. Nos sentamos juntos durante la cena. Mi intención era bailar con J., esperando que él tomara la iniciativa. Sin embargo, cuando comenzó el baile, una colega saca a bailar a J., mientras que A. me sacó a bailar a mí. Bailé con A. hasta que se me trabó algo en la suela del zapato y fui a sentarme para arreglarlo. Entonces J. me pregunta si deseo un trago. Le digo que sí, y él se sale afuera del salón, al bar. En ese intervalo, vuelvo a bailar con A., mientras que J. regresa con los dos tragos y se sienta solo, en la mesa.


Otra colega va a rescatar a J. y lo invita a bailar. Yo bailé también con otros dos colegas más. Y nada que podíamos concordar para bailar juntos J. y yo.


Entonces, me senté a la mesa, y encontré el trago que J. me había traído. Era vodka con cranberry. J. se sienta al lado mío, y comentamos divertidos sobre los otros colegas que están bailando en ese momento.


Cambia la música, y comienza a tocar típico, algo de Samy y Sandra. J. se levanta, toma mi mano, y sin decir palabra, me lleva a la pista.


Bailamos. Separados. Él allá y yo acá. La música lo amerita, sobre todo cuando comienzan con las canciones de carnaval. Nos divertimos, nos reímos, él con su trago en la mano, lo ayudo a quitarse el saco, el cual pongo en una silla. Continuamos. Sudamos, porque en el salón no se sentía el aire acondicionado. Estábamos felices.


Comienzan a tocar regaetón. Una música caliente. Y así, poco a poco, vamos acercándonos. O más bien, él se me acercaba mucho, tanto que sentía su respiración en mi cara. Yo le acariciaba el abdomen con movimientos furtivos, algunas veces bajando hasta su correa; no me atreví a ir más abajo ni hacer gestos más sensuales: recuerden que estábamos en un evento de profesionales.


Y se alejaba un poco nuevamente. Jugamos a ese acercamiento-alejamiento, y me encantaba sentir su olor tan cerca, el calor de su pecho, y la perspectiva de que algo más estaba pasando, consciente o inconscientemente, entre nosotros.


Más adelante en la noche, yo bailé con otro colega, y J. igualmente con otra. Sin embargo, cuando estábamos en la pista, la señora tomó mi mano, y me haló hacia J., mientras que ella fue a bailar con mi parejo. Nuevamente J. y yo bailando, ahora en ritmo de merengue. Él me tomó por la cintura y me atrajo hacia sí, nuestros cuerpos sincronizados con la música, tan juntos que nos rozábamos. Yo cerré mis ojos, mientras dejaba que él me llevara.


Yo pensaba: ¿qué es esto? ¿Acaso significa algo que él se me acercara tanto? ¿O acaso es un coqueto que suele hacer esto con las mujeres hermosas como yo?


Me encantaría poder determinar si yo le gusto a J. Las señales no son concluyentes, pero algunas podrían indicar que sí. Debo aprender a leer más el lenguaje corporal de los hombres, para saber si yo le gusto a él. ¿Será que hay posibilidades de algo entre J. y yo? ¿Qué opinan ustedes?

jueves 5 de noviembre de 2009

El amor es un oasis o un espejismo


Hoy por casualidad escuché la canción Por Qué de Amílcar Boscán, una salsa viejita que relata la injusticia del amor no correspondido. Me hizo pensar: ¿por qué el amor tiene que ser triste, si es el regalo más hermoso de la Creación? Los poetas cantan versos a los corazones heridos, algunos hasta se suicidan por una relación frustrada. Sin embargo, hay otros que viven el amor a plenitud, a pesar de las dificultades presentadas en toda relación humana. Entonces se me ocurre pensar que el amor es un oasis que todos deseamos alcanzar para saciar nuestra sed, pero en el camino nos encontramos con muchos espejismos que nos engañan y aumentan nuestro sufrimiento.


El amor es un espejismo cuando buscamos llenar con él nuestro vacío interior. Esperamos que venga otro a salvarnos de nuestras carencias. Pero esta es una simple ilusión, porque cuando el otro deje de estar a nuestro lado, el mundo se derrumba y el abismo interno resurge con más fuerza.


También el amor es espejismo cuando uno entrega mucho y el otro tan sólo le dedica unas migajas de afecto, o lo que es peor, el otro consciente o inconscientemente lastima y hace daño. Este tipo de relación nos arrastra por la calle de la amargura, porque aunque sabemos que la situación no va a cambiar, nos aferramos a una pasión enfermiza que nos hace víctimas de una agresión pasiva.


Estos espejismos son formas erróneas de amar. Aquel que se pierde en el desierto y vaga entre las arenas, espera llegar al oasis. Pero si desvía el rumbo atraído por los espejismos, encontrará una muerte segura. Entonces, ¿cómo encontramos el verdadero oasis del amor?


Creo que el oasis del amor lo podemos encontrar cuando dejemos de aferrarnos a ilusiones, aprendiendo a aceptarnos tal como somos, y tengamos la suficiente fe de que conoceremos a la persona adecuada para nosotros, un compañero de vida, un amigo-amante con metas comunes a las nuestras.


Como dijo Carlos Cuauhtémoc Sanchez en su libro La Fuerza de Sheccid, una relación basada en el amor “...será una amistad inquebrantable ante los obstáculos... Será dejar de pensar en un “yo” para pensar en un “nosotros”. Poder hablar sin máscaras de nuestros problemas, alegrías, sentimientos, con el único deseo de compartirlos; tener confianza, intimidad mutua, con la total certeza de que no nos traicionaremos nunca. Caminar con el íntimo entusiasmo de sentir que ambos luchamos por los mismos ideales, que nos queremos, para luchar juntos por un futuro, tomados de la mano, y no soltarnos nunca mientras nos una el amor”.


En el oasis de amor, dejamos de fijarnos sólo en lo físico y externo de la persona, que es transitorio, para fijarnos en su verdadera esencia, su alma y sus valores intrínsecos, a los cuales sólo podemos ver bien con los ojos del corazón. También aprendemos a entregarnos, dando amor sin nada a cambio, sin expectativas, sin egoísmos.


San Pablo, en I Corintios 13, dice que “el amor es paciente, servicial y sin envidia. No quiere aparentar ni se hace el importante. No actúa con bajeza ni busca su propio interés. El amor no se deja llevar por la ira, sino que olvida las ofensas y perdona. Nunca se alegra de algo injusto y siempre le agrada la verdad. El amor disculpa todo; todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta”. Este texto siempre lo leen en la celebración de los matrimonios, porque su contenido es una orientación de lo que constituye el verdadero amor.


En conclusión, creo que depende de cada uno de nosotros escoger su oasis o perecer con los espejismos. Nosotros forjamos nuestra vida a través de nuestros pensamientos, actitudes y acciones. Dios, que es el Amor mismo, desea siempre nuestro bien, llamándonos a amar. Yo quiero llegar a mi oasis. Espero que tú también.

lunes 19 de octubre de 2009

La Vocecita

Yo tengo una vocecita que me habla en mi cabeza. No, no estoy loca (aunque en Panamá, ser loco está de moda). Simplemente es mi voz interior, la intuición, tal vez mi ángel de la guarda. El asunto es que me habla, y yo no le hago caso, para luego arrepentirme por ignorarla.

Una vez, debía asistir a una reunión en la oficina local de PNUMA. Antes de salir de casa, metí mi paraguas en el maletín. Escuché entonces a mi vocecita decirme: "Mete también el capote". La ignoré y partí hacia la Ciudad del Saber.

A la hora de la reunión, caía un señor aguacero, tan fuerte, que mi paraguas no era suficiente para aguantar tanta agua y llegué a la oficina empapada. Si hubiera metido también el capote, no me hubiera mojado tanto.

Recientemente, debía ir al Puerto de Balboa. La vocecita me dijo: "Busca tu headset". Es más, hasta me llegó la imagen mental de dónde lo había dejado. Sin embargo, me dió pereza entrar nuevamente a la casa y me fui. En el camino, sonó el celular varias veces, y entonces me arrepentí de no haber traído el headset, para poder contestar las llamadas mientras voy manejando.

Una vez ya en el Puerto, R. me reclama que porqué no le había contestado sus llamadas. Entonces me acordé de mi vocecita, que de haberle hecho caso, no me habrían regañado.

Por lo tanto, he decidido hacerle caso a mi vocecita. Cuando me hable, atenderé lo que me dice. Estoy segura que me solucionará muchos problemas.

domingo 4 de octubre de 2009

¿Se puede ser feliz sin amor?

Encontré este cuento en internet, y quería compartirlo con ustedes.

***

Alberto conducía de regreso a casa, después de ir a recoger a su hija a la Universidad.

-Papá, tengo una pregunta que hacerte, no se si podrías contestármela.

-Dime Jenny

-Me siento muy triste, porque cuando creo que encuentro el amor, este se va. Y mi corazón está parchado. Cada rato cierran mis heridas y cada rato las vuelven a abrir ¿Se puede ser feliz sin amor? A veces creo que el amor no existe.
-Te voy a hacer una pregunta Jenny… ¿Conoces a alguien que no tenga pareja y sea feliz?

-Si, mi tía Chole nunca se casó pero es muy feliz, ayudando a otras personas en obras de caridad. Tiene mucha energía y entusiasmo por la vida.

-Jenny… ¿Conoces a alguien que tenga pareja y sea infeliz?

-¡Muchos! Creo que la mayoría de mis tíos casados no son felices.

-Ahora ya no entendí –respondió su padre de forma pícara- ¿Cómo es que personas sin pareja son felices y personas que encontraron el amor son infelices?

-Pero tú y mi mamá se aman y se que ustedes si son felices.

-Interesante observación Jenny. Cuando conocí a tu madre, ella ya era feliz. De hecho, me atrajo mucho el brillo de su mirada y su sonrisa tan encantadora. Su felicidad es la que me atrapó. Aparte de su belleza –sonrió Alberto. Quiero que esto te quede claro hija mía: cuando enfocas tu felicidad con tanta desesperación en algo, en este caso encontrar a una pareja, es la forma más segura de no tenerla y ser infeliz ¿por qué? Porque tu mente siempre está en el futuro y no en el presente. Postergarás tu felicidad hasta que encuentres el amor. Vas a tener una mirada triste y no vas a sonreir. Por ejemplo ¿Cómo te gustaría un hombre?

-Bueno, seguro de si mismo, con un brillo en su mirada, con sentido del humor -respondió Jenny.

-Exacto. Y un hombre que está desesperado porque no tiene pareja será inseguro, no tendrá brillo en su mirada y no va a tener sentido del humor ¿Cómo habría de tenerlo si no es feliz hasta que encuentre pareja? Solo hasta que él se llene a sí mismo y sea feliz, entonces te resultará atractivo. Pero si te ve con semblante triste, no le vas a gustar.

-Creo que comienzo a entender –comentó Jenny con un destello en la mirada.

-Tu pareja debe ser un complemento de tu vida activa y feliz –continuó Alberto. Solo se apoyarán e impulsarán el uno al otro. Nunca debes depender de él para ser feliz. Debes tomar la decisión que serás feliz, con amor… O sin él. Y al tomar esa decisión, te dedicarás a ser feliz HOY. Y al hacerlo, sin querer, aumentarás las posibilidades de que enamores a alguien. Porque serás feliz. Tanto a hombres como mujeres, alguien feliz nos gusta mucho.

-¡Gracias papá! –Y Jenny abrazó a su padre.

Si tu felicidad depende de tener pareja, nunca serás feliz. Porque la felicidad consiste en ser feliz en el momento presente. Solo hasta que te dediques a ser feliz el día de hoy, por arte de magia, aparecerá el amor de tu vida.

Fuente: http://www.tubreveespacio.com/reflexiones-01sep05/se%20puede%20ser%20feliz%20sin%20amor.htm

jueves 1 de octubre de 2009

Excitación

Hoy me excité muchísimo cuando J. me habló al oído. Estábamos en plena presentación técnica, y él se me acercó para hacerme un comentario de la conferencia. Yo miré hacia el piso, concentrándome en lo que me decía. Sentí su calor y su aliento muy cerca de mí, tanto que un correntazo recorrió mi cuerpo. Respiré profundo, para evitar demostrar lo que me estaba pasando. Mi corazón se aceleró, y muy dentro de mi, en el chakra de lo sexual, una energía palpitante irradiaba todo mi ser.

Ya no prestaba atención a sus palabras. Ahora sólo recuerdo que me hablaba bajito, casi en un susurro. En un momento, sentí que su voz cambió, con emoción. ¿Será que él también se excitó? Es probable que sí, puesto que en los últimos meses yo le he demostrado otras facetas más sexuales de mi personalidad. Como cuando bailé frente a él la danza del vientre en aquella fiesta. O el día en que, mostrándole mi espalda descubierta, le pedí que me subiera el zipper del vestido.

Al final del evento, cuando nos tomábamos las fotos de grupo, en un momento nos colocamos juntos, él detrás de mí. Nuevamente, tan cerca que mi espalda rozaba su pecho. Y otra vez, la excitación que me estremecía al contacto con su cuerpo.

J. sabe lo mucho que él me gusta. Eso ya no es un secreto entre los dos. Sin embargo, yo quisiera que él tomara la iniciativa y comenzara el acercamiento definitivo. Para ello, sé que debo despertar en él el gusanillo del deseo. Excitarlo cada vez más, tentarlo hasta lograr que estalle de placer cuando estemos juntos.

domingo 6 de septiembre de 2009

Tú mismo creas tu realidad

Encontré esta historia en Internet, la cual se aplica a todo lo que he estado aprendiendo últimamente: desde las enseñanzas de los grandes Maestros, El Secreto, la PNL...

***

Habia una vez un anciano que pasaba los dias sentado junto a un pozo a la entrada del pueblo.

Un dia, un joven se le acerco y le preguntó:

-Yo nunca he venido por estos lugares. ¿Cómo son los habitantes de esta ciudad?

El anciano le respondió con otra pregunta:

-¿Cómo eran los habitantes de la ciudad de la que vienes?

-Egoístas y malvados, por eso me he sentido contento de haber salido de allí.

-”Asi son los habitantes de esta ciudad“, le respondió el anciano.


Un poco después, otro joven se acercó al anciano y le hizo la misma pregunta:

-Voy llegando a este lugar. ¿Cómo son los habitantes de esta ciudad?

El anciano de nuevo le contesto con la misma pregunta:

-¿Cómo eran los habitantes de la ciudad de donde vienes?

-Eran buenos, generosos, hospitalarios y trabajadores. Tenia tantos amigos que me ha costado mucho separarme de ellos.

-También los habitantes de esta ciudad son asi – respondio el anciano.

Un hombre que habia llevado sus animales a tomar agua al pozo y que habia escuchado la conversación, en cuanto el joven se alejó, le dijo al anciano:

-¿Cómo puedes dar dos respuestas completamente diferentes a la misma pregunta hecha por dos personas?

-Mira - le respondió – Cada uno lleva el universo en su corazón. Quien no ha encontrado nada bueno en su pasado, tampoco lo hallara aqui. En cambio, aquél que tenia amigos en su ciudad, encontrará tambien aqui amigos leales y fieles. Porque las personas son lo que encuentran en si mismas; encuentran siempre lo que esperan encontrar.

sábado 5 de septiembre de 2009

Brillar de una vez por todas

Hoy he tenido una iluminación. Tanto tiempo descansando este resfriado me ha permitido pensar en mi vida, lo que he hecho hasta ahora y lo que me espera de hoy en adelante.


He caído en cuenta de que yo he seguido un modelo de comportamiento errado: aquel del pedir, del estar mendingando atención y afecto, cuando en realidad debería haber seguido el modelo opuesto: el de se generosa, dando a los demás el amor que a mí me gustaría recibir. Ya no voy a culpar a nadie ni a quejarme por mi modelo errado. El pasado no lo puedo cambiar, pero el futuro sí.


Mirando lo que he aprendido hasta el momento, observo que los grandes maestros de la historia, tales como Jesús, Buddha o Rumi siempre prodigaron amor a sus semejantes, sin pedir nada a cambio, sin rogarle a nadie. Por el contrario, siempre tuvieron fe en sí mismos, en sus sistemas de creencias, en sus capacidades.


Me doy cuenta de que ahí está el secreto: para ser feliz en esta vida, para amar y ser amados, para lograr nuestras metas personales y profesionales, debemos comenzar por una cosa: amarnos primero a nosotros mismos. Aceptarnos tal cual somos, con nuestras virtudes, y también con nuestros defectos. Una vez que comencemos a apreciarnos sinceramente, tendremos la suficiente fuerza vital para regalar ese amor y alegría de vivir a los demás.


Por esta razón, hice un inventario mental de mi cuerpo. Claro que no soy una modelo, pero tengo atributos que me hacen una mujer bonita. He aceptado mis cachetes redondos, mis senos pequeños, mis pies huesudos, los cuales son compensados por mi cintura pequeña, mis nalgas firmes, mis piernas torneadas. Todo este conjunto soy yo, única e irrepetible.


Adicionalmente, hice un inventario de mi personalidad. Encontré que soy una persona fiel, honesta, amable, que disfruto de mi trabajo y mis actividades gremialistas, que ayudo a la comunidad, buena, inteligente. Defectos también encontré, tales como la impaciencia, el egoísmo, la intolerancia, la inseguridad...


He decido amarme completamente, en cada instante, en cada respiración. Me acepto tal como soy, con mis cualidades positivas y defectos. Eso sí, trabajando para transformar esos defectos en atributos positivos, y mejorar continuamente, día a día.


Colmo mi cuerpo de besos y caricias, agradeciendo la vida palpitante en cada célula que permite mi existencia. Me demuestro cariño cuando me miro al espejo y me digo palabras bonitas y alentadoras. Me regalo una buena imagen corporal, manteniendo un peso saludable, arreglándome para realzar mi belleza, vistiéndome con ropa que me hace sentir y verme bien, caminando con buena postura y soltura.


Me siento valiosa, hermosa y contenta, lo cual me ayuda a cultivar la seguridad y confianza en mí misma. Esto se refleja en mi comportamiento, proyectando una actitud asertiva, orgullosa de mi vida y mis logros, feliz por ser bendecida por Dios en cada día de mi vida.


Ha llegado mi momento de brillar. Ahora estoy lista para regalar mi amor y alegría a los demás. Y en la medida en que yo regale amor, esa energía positiva retornará a mí para vivir en la abundancia, haciendo realidad mis sueños.